Claudia Sheinbaum anunció en la Mañanera del Pueblo que visitará escuelas públicas del país al menos una vez al mes para leer en voz alta a estudiantes. La medida busca orientar a los jóvenes y convertir la lectura en un acto habitual dentro de las aulas, donde los libros suelen competir con pantallas y distracciones modernas.
La presidenta explicó que otros servidores públicos también participarán, llevando textos seleccionados sobre diversos temas. La idea transforma a funcionarios en narradores itinerantes que recorrerán los planteles para compartir historias, ideas y reflexiones directas con los alumnos. En lugar de discursos lejanos, la propuesta acerca el poder a los pupitres, donde las palabras pueden generar curiosidad real.
El enfoque resulta práctico en un país donde el acceso a la lectura sigue siendo desigual. Sheinbaum plantea que los servidores públicos dejen sus oficinas para convertirse en lectores activos, demostrando que la educación no se limita a programas formales sino que requiere presencia constante. Los textos elegidos cubrirán temas variados para captar la atención de adolescentes que ya han oído suficientes advertencias sobre el futuro.
Al final, una presidenta que lee en voz alta recuerda que el poder también puede sonar como una historia bien contada en un salón cualquiera, lejos de los reflectores. El hábito, repetido cada mes, podría terminar siendo más influyente que cualquier decreto.




