Cientos de miles de personas en Puerto Rico llevan dos días seguidos sin agua potable, mientras las autoridades de este territorio estadounidense adoptan medidas drásticas para combatir una grave sequía.
Numerosos hogares de la isla caribeña han quedado distribuidos en dos grupos; a cada uno se le corta el suministro de agua de forma rotativa durante 48 horas.
Los residentes de San Juan —donde el suministro se interrumpió desde el viernes— han criticado el racionamiento.
Por su parte, las autoridades no han informado cuándo pondrán fin a esta medida.
La mayor parte de Puerto Rico enfrenta condiciones de sequía que van de moderadas a severas, según el Monitor de Sequía de EE.UU.
Sin embargo, muchos argumentan que el problema no solo se debe a la falta de lluvias, sino a que la infraestructura y el sistema de administración de aguas es frágil y carece de mantenimiento adecuado desde hace años.
En junio, por ejemplo, una tubería principal sufrió una rotura, lo que afectó el servicio de decenas de miles de clientes en el área de San Juan. Posteriormente se reparó, pero las interrupciones persistieron.
La conjunción de la falta de lluvias y el poco mantenimiento, dicen los expertos, es lo que ha llevado a Puerto Rico a la crisis actual.




