Pablo Montero sorprendió al participar como guía de Marcos Velázquez, una persona con discapacidad visual, en el triatlón Maya. Juntos ganaron la categoría inclusiva tras recorrer 30 kilómetros en bicicleta, 5 de carrera y 800 metros de natación en el mar. El cantante destacó el compromiso de describir cada obstáculo en la selva para evitar caídas, una tarea que exige concentración total y comunicación constante entre ambos.
El contraste con sus escándalos pasados de alcohol resulta inevitable, aunque Montero asegura vivir una etapa de estabilidad personal y enfoque familiar. En el programa De primera mano, los conductores reconocieron el esfuerzo físico en condiciones de humedad extrema y el valor de apoyar a un compañero sin adelantarse ni quedarse atrás. Gustavo Adolfo Infante bromeó sobre criticar sus fiestas anteriores mientras admiraba la hazaña de nadar en el mar y correr por caminos selváticos llenos de sorpresas.
Montero explicó que la relación con Velázquez se fortaleció gracias a la disciplina compartida. Cada paso requiere avisar sobre ramas, piedras o curvas, transformando la competencia en un ejercicio de confianza absoluta. El panel coincidió en que figuras públicas que se suman a actividades inclusivas generan un efecto positivo que se replica más allá de las cámaras.
Al final, el cantante demostró que guiar a alguien por la selva puede ser más desafiante que cualquier escenario, y que la estabilidad personal a veces se mide en metros recorridos sin tropiezos.



