El presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó que Moscú no permitirá que Kiev utilice los ataques contra infraestructura civil rusa para frenar el avance de sus tropas ni para imponer negociaciones en términos favorables a Ucrania. En declaraciones al periodista Pavel Zarubin, el mandatario sostuvo que esas acciones forman parte de una estrategia militar y mediática destinada a presionar a Rusia.
Según Putin, los ataques ucranianos buscan causar daños materiales, pero también generar descontento dentro de la sociedad rusa, sembrar divisiones y debilitar la confianza pública. El objetivo, afirmó, sería obligar a Moscú a suspender temporalmente sus operaciones en la línea de contacto y crear condiciones políticas más favorables para Kiev en una eventual mesa de negociación.
El presidente ruso aseguró que esa estrategia no tendrá éxito. De acuerdo con su versión, los daños provocados por los ataques ucranianos a infraestructura civil son reparados rápidamente y no modifican la situación en el frente. Además, sostuvo que las respuestas militares rusas contra objetivos en territorio ucraniano son mucho más contundentes.
Pese al tono firme, Putin señaló que Moscú mantiene abiertos distintos canales de comunicación para explorar una posible solución al conflicto. Afirmó que Rusia estudia cuidadosamente cada propuesta recibida, aunque dejó claro que no aceptará una pausa operativa que permita a Ucrania reorganizarse o negociar desde una posición artificialmente fortalecida.




