El presidente de Chile, José Antonio Kast, anunció el traslado terrestre de alrededor de 300 reclusos considerados de alta peligrosidad hacia la cárcel La Laguna, ubicada en Talca, en la región del Maule. La operación forma parte de una estrategia para combatir el hacinamiento penitenciario y reforzar el control sobre integrantes y líderes de organizaciones vinculadas con el crimen organizado.
El operativo, denominado “Cancerbero”, estuvo a cargo de la Gendarmería chilena y contempló el movimiento de internos procedentes de diferentes centros penitenciarios del país, incluidos recintos de Arica, Tarapacá, Los Lagos, Puente Alto, Colina 1 y Colina 2. Kast señaló que las autoridades utilizaron los recursos disponibles para garantizar la seguridad durante los traslados y anunció que más reclusos serán enviados al complejo.
Los internos considerados de mayor riesgo permanecerán bajo un régimen de segregación estricta. La cárcel La Laguna fue inaugurada durante el gobierno de Gabriel Boric, tras una inversión equivalente a unos 62 millones de dólares. El complejo tiene capacidad para 2 mil 320 personas, una superficie superior a 63 mil metros cuadrados y está dividido en 14 módulos.
El recinto dispone de más de mil 500 cámaras de vigilancia, bloqueadores de señales de teléfonos celulares y sistemas para detectar metales, explosivos y drogas. También cuenta con servicios médicos, alimentación, lavandería y programas de reinserción. Kast aseguró que estas medidas buscan modificar la política penitenciaria chilena y enviar una señal de mayor firmeza frente al crimen organizado, al que su gobierno identifica como una de sus principales prioridades en materia de seguridad.




