El terremoto de magnitud 7.4 que golpeó el occidente de Colombia agravó las difíciles condiciones sociales y sanitarias que enfrenta el departamento del Chocó. Una de las situaciones más críticas se registra en Quibdó, donde el hospital público San Francisco de Asís, principal centro médico para una región habitada por cerca de 600 mil personas, enfrenta una fuerte saturación mientras atiende a los afectados por el movimiento telúrico.
Antes del sismo, el área de urgencias ya operaba con una ocupación cercana al 200 por ciento, pero durante la emergencia llegó hasta 485 por ciento, según personal del hospital. La falta de electricidad y conectividad obligó a los trabajadores a registrar manualmente la información mientras atendían traumatismos, fracturas y casos de estrés postraumático, particularmente entre niñas y niños.
Pese a las dificultades, el personal consiguió reducir la saturación de urgencias hasta aproximadamente 250 por ciento en las siguientes 24 horas. El edificio del hospital permaneció en pie y registró principalmente algunas grietas, situación distinta a la de numerosas viviendas y construcciones de Quibdó que colapsaron o sufrieron daños considerables por la intensidad del terremoto.
La gobernadora de Chocó, Nubia Córdoba-Curi, advirtió que la capacidad hospitalaria resultó insuficiente para responder a la magnitud de la emergencia y señaló la falta de insumos médicos como uno de los principales problemas. Ante este escenario, las autoridades determinaron canalizar buena parte de las donaciones hacia el hospital, mientras la llegada de ayuda busca atender una crisis que se suma a las condiciones de pobreza y abandono que históricamente enfrenta la región.




