La industria automotriz europea vive una crisis severa por el doble impacto de los aranceles de Estados Unidos y el avance de los vehículos chinos, que amenazan empleos y la competitividad de marcas como Volkswagen, BMW y Mercedes-Benz.
El presidente Donald Trump impuso aranceles de hasta el 25% a autos y camiones europeos. Alemania sería la más afectada, con pérdidas estimadas de 15.000 a 20.000 millones de euros anuales (0,3-0,4% del PIB), en un sector ya golpeado por altos costos energéticos y regulaciones estrictas.
Mientras tanto, China acelera: sus exportaciones de vehículos eléctricos crecieron 140% en marzo (349.000 unidades) y las importaciones a Europa subieron 30,7% en 2025. Los modelos chinos más baratos conquistan rápidamente mercado.
Analistas alertan que, sin un acuerdo comercial urgente, el sector europeo podría enfrentar cierres de plantas y miles de empleos perdidos. Trump acusó a China de “arruinar” a Europa, mientras Washington también se protege de componentes chinos.


