Estados Unidos planteó una reducción parcial de aranceles al acero y aluminio importados, pero sujeta a condiciones específicas para las empresas extranjeras. La medida se enmarca en la política comercial proteccionista impulsada por el gobierno de Donald Trump, que busca fortalecer la industria nacional sin eliminar por completo las tarifas vigentes.
Las autoridades estadounidenses establecieron que las compañías interesadas deberán demostrar vínculos con América del Norte, así como proveer insumos a fabricantes locales, especialmente del sector automotriz. También se les pedirá comprometer inversiones o expansión de operaciones dentro del territorio estadounidense.
Aunque algunos productos podrían beneficiarse de menores tarifas, los aranceles generales seguirán siendo elevados, incluso de hasta 50% en ciertos casos. La estrategia busca equilibrar la protección del mercado interno con la necesidad de mantener cadenas de suministro eficientes en la región.
En este contexto, México busca mejorar las condiciones para sus exportaciones ante la próxima revisión del T-MEC. Sin embargo, Estados Unidos ha dejado claro que no eliminará los aranceles, sino que solo los flexibilizará bajo criterios que favorezcan su economía.


