La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, recibió una dura reprimenda tras equiparar la influencia de Turquía con la de Rusia y China en Europa. Durante un evento en Hamburgo, von der Leyen señaló que la UE debe “reorganizarse por completo” para lograr independencia estratégica frente a estos tres actores, lo que provocó inmediato malestar en Ankara
El expresidente del Consejo Europeo, Charles Michel, le dio una lección pública en su cuenta de X. Acusó a von der Leyen de aplicar “doble rasero” y simplificar la realidad, recordando que Turquía es aliado clave de la OTAN, socio esencial en migración, energía y defensa del flanco sur de Europa.
Desde Ankara exigieron aclaraciones urgentes a Bruselas. La Comisión Europea intentó minimizar el incidente, argumentando que las declaraciones fueron sacadas de contexto y solo reconocían el peso geopolítico y las ambiciones turcas, especialmente en los Balcanes.
El episodio evidencia las frágiles relaciones entre la UE y Turquía, un socio estratégico pero conflictivo. Analistas advierten que este tipo de declaraciones pueden complicar la cooperación en migración, seguridad y energía en un momento clave para la autonomía europea.


