Una vez más, la oposición quedó en evidencia. Sus advertencias catastrofistas sobre una supuesta debacle turística en Veracruz tras el derrame petrolero se derrumbaron ante la realidad: las playas veracruzanas reventaron de visitantes durante Semana Santa, con una ocupación hotelera superior al 80% en destinos como Mata de Uva, Coatzacoalcos, Natura, Villa del Mar y Chachalacas.

La eficaz coordinación entre el gobierno federal de Claudia Sheinbaum y la administración estatal de Rocío Nahle garantizaron unas vacaciones seguras y exitosas para miles de familias mexicanas.
Lejos de sembrar soluciones, la oposición apostó por el pánico y el sabotaje turístico, pidiendo a los mexicanos que no viajaran a Veracruz. No funcionó.
La presidenta Sheinbaum presentó imágenes contundentes de playas llenas y turistas disfrutando, mientras Rocío Nahle demostró con hechos que Veracruz está mejor gobernado que nunca.
La gente no le creyó a quienes solo saben destruir, y respondió con su presencia masiva en las costas veracruzanas. El pueblo eligió a Veracruz. Y Veracruz no los defraudó.



