Omar Reyes Colmenares, jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera, apareció en Palacio Nacional con cara de quien sabe demasiado y puede decir muy poco. La dependencia metió a cuarenta personas en la lista de bloqueados por vínculos con proveedores electorales, pero el funcionario se negó a confirmar si Guadalupe Taddei aparece entre ellas. La ley y una carpeta de investigación le ataron las manos, aunque tampoco descartó nada.
El titular explicó que el artículo 115 de la Ley de Instituciones de Crédito le impide soltar nombres, así que la lista solo llega a los bancos para que congelen recursos. Reyes Colmenares detalló que no bloquean cuentas específicas, sino personas físicas o morales, y que las instituciones financieras tardarán días en reportar cuántas cuentas quedaron inmovilizadas. Entre los indicadores de riesgo mencionó depósitos que entran y salen rápido, transferencias a estudiantes sin actividad comercial visible y envíos a adultos sin relación clara con el origen del dinero. Todo eso, según él, forma parte de un análisis que viene desde 2004 y que ya tuvo bloqueos en administraciones anteriores, incluyendo la de “el maestro Pablo”.
La Secretaría de Hacienda presentó una denuncia ante la Fiscalía y el proceso sigue su curso legal con garantías de audiencia para los involucrados. Mientras tanto, la UIF sigue revisando reportes de operaciones sospechosas como si armara un rompecabezas con piezas que solo ellos ven.
Al final, el misterio de las cuentas congeladas parece más intrigante que una novela de espías, pero el engranaje institucional sigue girando sin que nadie suelte prenda antes de tiempo.



