San Ángel tiene bonsáis, pero la Roma Norte ya presume su propio refugio de memoria mexicana con el Museo de Cantinflas. Tras casi tres años de investigación, el recinto abrió sus puertas para exhibir al Mario Moreno que iba más allá del personaje de carpa y se convertía en empresario, torero, activista y coleccionista de historias que aún hacen reír.
El espacio, ubicado en calle Córdoba 84, ofrece siete núcleos temáticos con vestuario original, guiones, cartas, fotografías, premios y videos inéditos. La directora Melissa Parra explica que el objetivo es preservar y acercar el legado humano y artístico del Mimo a visitantes de todas las edades mediante una experiencia interactiva que dura aproximadamente una hora. El museo incluye accesibilidad universal, stand de souvenirs y un ambiente pensado para familias.
Los boletos se adquieren por la plataforma Fever con venta anticipada recomendada. El horario es de miércoles a domingo de 10:00 a 18:00, con último acceso a las 17:00. Lunes y martes permanece cerrado. Cada sala invita a recorrer la trayectoria del cómico que conquistó el Cine de Oro y el mundo sin perder su acento de barrio.
Al final, pasear entre sus pertenencias equivale a encontrar un viejo álbum de fotos que de pronto empieza a contar chistes. El museo no solo guarda objetos: devuelve a Cantinflas al presente con la misma frescura con la que él solía dejar a todos sin palabras y con ganas de aplaudir.




