Como si fuera la junta de padres de familia más importante del país, el secretario Omar García Harfuch acudió este 8 de octubre a la Cámara de Diputados. Ricardo Monreal, en su papel de director de plantel, lo recibió para una plática a puerta cerrada sobre el desempeño de la nación.
La sesión, celosamente guardada del ojo público cual examen sorpresa de cálculo, fue para analizar el Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en materia de seguridad. Lejos de ser un regaño, fue un diálogo constructivo, un ‘¿cómo vamos y qué nos falta para el cuadro de honor?’. Monreal lo describió como una reunión para el “fortalecimiento de la seguridad”, que en lenguaje de oficina es la evaluación de desempeño para asegurar que el equipo entregue resultados. Se discutió la estrategia federal y los operativos, mientras afuera los medios esperaban ansiosos. Recordando su última visita del 26 de mayo de 2025, Harfuch ya había presentado cifras de campeonato: más de 21,000 detenciones desde el inicio de la administración y el aseguramiento de unas 11,000 armas de fuego, un trabajo en equipo con Ejército y Marina que haría llorar de orgullo a cualquier director técnico.
Al final del encuentro, Harfuch seguramente salió con una palomita en su reporte de actividades. Porque cuando se trata de seguridad, el gobierno no está para juegos, aunque la reunión parezca una junta escolar para discutir si se prohíben o no los tazos en el recreo.




