La Cepal, ese club de economistas que usa calculadoras más grandes que tu futuro, soltó la bomba: las exportaciones mexicanas crecerán un 26% en 2026. Al parecer, mientras el mundo se preocupa por dramas geopolíticos, México decidió simplemente convertirse en la fábrica personal del planeta, lista para enviar de todo.
Este crecimiento ocurre mientras el gobierno de Donald Trump insiste en renegociar el T-MEC, en un intento por reducir un déficit comercial que, irónicamente, no deja de crecer. Es como intentar apagar un incendio con gasolina y luego quejarse del humo. La Cepal observa este espectáculo con la paciencia de un monje, notando que el principal «factor de incertidumbre» es la política comercial estadounidense, también conocida como «el arte de cambiar de opinión cada martes», especialmente cuando las conversaciones con Canadá fracasaron de forma notable.
Ajeno a este teatro del absurdo, México se ha posicionado como el proveedor estelar de tecnología avanzada, incluyendo componentes para la Inteligencia Artificial. José Manuel Salazar-Xirinachs, mandamás de la Cepal, explicó que las manufacturas mexicanas son las estrellas del show, con maquinaria para datos y otros juguetes de IA liderando la carga. Básicamente, mientras unos discuten las reglas del juego, México ya va ganando tres a cero y se está pidiendo una pizza para el medio tiempo.
Al final, el informe de la Cepal no es solo un reporte económico, es una lección de vida. Mientras algunos se enredan en negociaciones que parecen escritas por un guionista de telenovelas, México simplemente se dedica a enviar cajas llenas de futuro, facturando 835 mil 325 millones de dólares.




