En un giro argumental más predecible que el final de una telenovela, el PAN y el PRI tuvieron una epifanía el pasado 14 de octubre: ¡los trabajadores existen y reciben aguinaldo! Su revolucionaria propuesta en la Cámara de Diputados fue eliminar el ISR de esta prestación, un acto de generosidad espontánea.
Con el dramatismo de un actor de reparto, el panista Armando Tejeda Cid y la priista Ana Isabel González presentaron la idea. “Imagínate que recibieras tu aguinaldo completo”, suplicó González, como si describiera el acceso a un plano de existencia superior. Alejandro “Alito” Moreno, desde la comodidad de su red social, declaró el aguinaldo “sagrado”, aparentemente olvidando que las deidades fiscales exigen sacrificios. Acusó a Morena de darle la espalda al pueblo, en una actuación que merecía un premio por su audaz falta de autoconciencia histórica, especialmente considerando su historial en reformas laborales.
Ante semejante despliegue de caridad electoral, Citlalli Hernández, de Morena, respondió el 15 de octubre con la calma de quien ha visto este capítulo mil veces. En lugar de unirse al coro celestial, simplemente sacó los recibos y le recordó a “Alito” la pequeña votación de 2021 donde el PRI se opuso a reformar el outsourcing, ese esquema que hizo malabares con las prestaciones por años. Hernández contrastó el teatro opositor con las acciones de su partido, como la recuperación del salario mínimo.
Al final, la propuesta quedó en el tintero, demostrando que algunos milagros navideños solo ocurren en las películas. La oposición guardó su disfraz de Robin Hood para la próxima temporada electoral, mientras los trabajadores se preparan para recibir su aguinaldo, con todo y el tradicional mordisco del fisco.




