Cuando un presidente brasileño llora la pérdida de un político mexicano a los 92 años, uno espera discursos solemnes, pero Lula da Silva optó por recordar las caminatas ideológicas que compartieron desde los noventa. El mensaje llegó el jueves 29 de octubre y describió a Cuauhtémoc Cárdenas como una referencia progresista de la región, con un guiño especial a su hijo Lázaro Cárdenas Batel, a quien llamó amigo.
La relación empezó en reuniones internacionales a principios de los noventa y se fortaleció con coincidencias políticas y lazos familiares. Lula recordó las veces que dialogaron sobre una América Latina desarrollada, justa y libre, y señaló que Cárdenas abrió camino a nuevas generaciones de políticos mexicanos, incluyendo el actual gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Ambos participaron en la fundación del Foro de São Paulo, ese club donde la izquierda regional se junta a discutir el futuro entre café y planes que nunca caben en una servilleta. Cárdenas, tres veces candidato presidencial, fundador del PRD y primer jefe de Gobierno electo del entonces Distrito Federal, falleció el miércoles 28 de octubre de 2026. En una entrevista de 2025 ya lo había definido sin rodeos: “Somos buenos amigos”. Incluso recordó cómo sus hijos acompañaron a Lula en un recorrido por el Amazonas y cómo lo visitó durante los 580 días que pasó preso entre 2018 y 2019, tachando el proceso de inventado. Lula volvió a la presidencia brasileña en 2023 y mantuvo el contacto en los debates regionales.
Al final, la amistad sobrevivió a derrotas electorales, prisiones y cambios de gobierno, demostrando que algunas alianzas duran más que los discursos.




