Hace diez años Jesse Baez soltó su primer EP como si lanzara una botella al mar: siete canciones, veinte minutos y la esperanza de que alguien lo escuchara. El guatemalteco-estadounidense, exintegrante de Easy Easy, probaba suerte en solitario con B.A.E.Z. y aún no sabía que esa pequeña apuesta lo llevaría a recorrer escenarios, sellos y ciudades enteras.
Hoy, ya independiente tras su paso por Universal Music, asegura que sabe más cosas pero también que sabe menos. Esa contradicción lo mantiene componiendo sin prisa y con la extraña calma de quien ya paga sus cuentas con letras. Ha estrenado una versión de “Desvelado”, colaboraciones con Yoshi y Álvaro Díaz, y HENRY: Deuces, la edición extendida de su disco de 2024 con dos temas nuevos. Nada de revoluciones, solo canciones que siguen sonando como si alguien las necesitara.
En el Festival Internacional Cervantino, en Guanajuato, Baez subirá al escenario de Los Pastitos para compartir esa misma intimidad con un público que canta sus letras de memoria. Radica en la Ciudad de México desde hace años y reconoce que la capital le dio el espacio para crecer sin tener que explicarse demasiado. Entre reflectores y ensayos, sigue repitiendo que lo que más le gusta es cantar en vivo y que, por ahora, eso le basta para seguir adelante.
El artista que empezó midiendo cada paso ahora camina con la certeza de que el camino no se termina nunca. Diez años después, su mayor logro sigue siendo el mismo: seguir en los oídos de quien quiera escucharlo.



