Desafiando la existencia misma de los calendarios, el senador Luis Donaldo Colosio Riojas anunció su plan maestro para Sonora: una caminata de tres años. Con la mira puesta en 2027, llamó a Movimiento Ciudadano a desempolvar los zapatos para un maratón de toquidos de puerta.
En una reunión privada, que sonaba más a retiro espiritual que a mitin, Colosio reveló su revolucionaria tecnología electoral: hablar con personas. Descartó los espectaculares y los spots, afirmando que la clave es ir «casa por casa» con pláticas «desde el corazón». Es el equivalente político a enviar todas las comunicaciones por paloma mensajera en la era del 5G. Su audaz misión consiste en que sus simpatizantes se conviertan en un ejército de conocidos que susurrarán promesas de esperanza hasta cubrir todo el territorio sonorense. El punto álgido de su arenga fue prometer la visita a «cada rincón», mencionando Bavispe, tierra del gobernador Alfonso Durazo, con un desafiante «le cale a quien le cale». El mandatario de Morena, seguramente inmerso en asuntos estatales reales, debe estar temblando ante la inminente llegada de un senador en algún momento de los próximos 36 meses. Mientras la administración actual opera con normalidad, la oposición prepara una cruzada a pie, confiando en que la suela gastada es más persuasiva que los resultados.
Con la certeza de que «de pedacito en pedacito» levantarán el estado, Colosio Riojas apuesta por una estrategia conmovedora y artesanal. Un plan tan nostálgico que uno casi espera que ofrezcan un juego de cuchillos de acero inoxidable con cada charla motivacional completada de aquí a 2027.



