Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se fue a los 92 años, cerrando una etapa donde un grupo de priistas decidió que ya no querían seguir en la fiesta oficial y armaron su propia piñata electoral. El ingeniero civil falleció el 28 de octubre de 2026, dejando atrás la elección de 1988 como quien olvida las llaves del coche pero con todo el país mirando.
La Corriente Democrática nació dentro del PRI en los ochenta, cuando varios preguntaron por qué siempre ganaba el mismo equipo. Miguel de la Madrid vio el pleito y Carlos Salinas de Gortari lo terminó de encender. Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez pidieron más voz para las bases; como no hubo acuerdo, salieron por la puerta trasera y fundaron el Frente Democrático Nacional. El 6 de julio de 1988 el sistema de cómputo “se cayó”, frase que en México significa lo mismo que “se me olvidó pagar la luz”. La oposición gritó irregularidades, el PRI declaró ganador a Salinas y el país aprendió que las computadoras también tienen lealtades políticas.
Muñoz Ledo murió en 2023, Martínez en 2024 y ahora Cárdenas completa el trío. Heberto Castillo, que venía del movimiento de 1968, renunció a su candidatura para sumar votos. En 1989 nació el PRD, un partido que reunió corrientes de izquierda y ex priistas como si armaran un guisado con sobras. Cárdenas ganó la jefatura de Gobierno del Distrito Federal en 1997, primera vez que ese puesto se eligió por voto. Su historia quedó ligada a la exigencia de elecciones más transparentes y a un sistema de partidos que ya no cabía en una sola sigla.
El legado de 1988 sigue vivo en cada discusión sobre democracia, aunque ahora los pleitos se den por mensaje de texto.




