Demián Bichir llegó al Festival Internacional de Cine de Morelia como quien llega a una reunión familiar donde todos ya saben el chiste principal. Entre alfombra roja, proyectos y micrófonos, el actor soltó lo que muchos pensaban pero pocos decían: que cierta prensa opositora parece competir por quién exagera más.
El histrión presentó el documental *Mujer santuario*, dirigido por Alan Domínguez, que narra la historia de Jeanette Vizguerra y el aumento de operativos migratorios en 2025. Sin rodeos, Bichir señaló que el sesgo informativo actual supera cualquier cosa vista en décadas anteriores, incluso con gobiernos que hundieron al país en problemas graves. Sus palabras, recogidas por El Universal, pusieron el dedo en la llaga sin necesidad de nombrar a nadie.
Durante la charla con el público, también respaldó la petición de disculpas de España a los pueblos originarios y defendió la urgencia de una reforma migratoria que regularice a millones de mexicanos en Estados Unidos. Lejos de victimizarse por el desconocimiento que genera en Hollywood, Bichir lo atribuyó a un ciclo generacional natural que ya vivieron Ignacio López Tarso y otros. “Es algo que ocurre con cada generación”, resumió con calma.
Mientras tanto, en redes sociales se armó el numerito de siempre: algunos lo acusaron de imponer narrativa, como si criticar la selectividad editorial fuera un delito nuevo. Al final, Bichir cerró grabaciones de la serie *Delphi*, spin-off de Creed para Amazon Prime Video. Lo importante avanzó, el escándalo se repitió y el festival siguió su curso entre reflectores y opiniones prestadas.




