La Junta de Gobierno del Banco de México decidió recortar la tasa de interés a 6.25 por ciento en una votación dividida, como si cinco primos discutieran el volumen de la música en una fiesta familiar. El comunicado oficial asegura que la medida ayudará a que la inflación siga su camino hacia la meta del tres por ciento, prevista para finales de 2027, mientras se enfrentan los retos externos con la calma de quien ya ha visto de todo.
La autoridad elevó sus pronósticos: la inflación general cerraría este año en 3.7 por ciento y la subyacente también en 3.7 por ciento. En la primera quincena de octubre el Índice Nacional de Precios al Consumidor marcó 3.62 por ciento anual, mientras la subyacente llegó a 3.78 por ciento. El banco central explicó que mantener la tasa en ese nivel por un tiempo prolongado servirá para moderar las presiones sobre los precios sin afectar el bolsillo de hogares y empresas.
El recorte funciona como un termostato económico: cuando baja, el crédito se vuelve más accesible; cuando se mantiene estable, evita que el consumo se desborde. Banxico señaló que esta postura es la adecuada para acompañar el regreso ordenado de la inflación a su objetivo permanente.
Al final, la decisión muestra a la institución ajustando perillas con precisión, mientras los pronósticos se mueven un poco como el precio de los tacos en temporada alta.



