Después de arrasar en Austin, Kimi Antonelli llega al Autódromo Hermanos Rodríguez con la corona prácticamente en la maleta. El italiano de Mercedes suma 365 puntos y una ventaja de 123 sobre George Russell, mientras Lewis Hamilton anda dos escalones más abajo con 241. Con cuatro carreras por delante y solo 100 puntos en juego, el mexicano fin de semana podría convertirse en el escenario donde el piloto se proclame campeón mundial por primera vez.
La clave está en el empate. Si Antonelli termina igualado en puntos con sus rivales, sus victorias lo salvan. Por eso solo necesita salir de la Ciudad de México con una diferencia de al menos 100 unidades para que nadie lo alcance. Russell y Hamilton tendrían que ganar todo lo que queda y aun así les faltaría. El criterio de desempate ya lo favorece, así que el italiano puede permitirse hasta un mal resultado en México y seguir controlando el campeonato.
Las combinaciones para que se corone aquí mismo son tan complicadas como un rompecabezas de armar en la oscuridad. Aun así, el público del Hermanos Rodríguez ya huele la fiesta. Antonelli solo necesita evitar un desastre mayúsculo para que la afición mexicana lo vea levantar el trofeo antes de que termine el año.
En pocas palabras, el Gran Premio de México tiene todo para pasar a la historia como el lugar donde nació un nuevo campeón. Los rivales pueden patalear lo que quieran, pero los números ya están cantados y Antonelli solo necesita confirmar lo que el calendario ya anticipa.




