En un giro digno de sus películas, el aclamado director Alfonso Cuarón recibió la Medalla Filmoteca UNAM en el FICM 2026. Es el equivalente a que tu escuela te dé un diploma por “asistencia perfecta” después de que ya ganaste la lotería y te mudaste a otro continente.
Durante la ceremonia, el director de *Gravity* y *Roma* desempolvó su credencial imaginaria de la UNAM, confesando con la sinceridad de quien ya no necesita pedir apuntes que fue un estudiante, digamos, “complicado”. Admitió haber sido corrido de una carrera y abandonar otra por los “avatares de la vida”, que es la forma elegante de decir que tenía que pagar la renta. A pesar de su historial de desertor con causa, aseguró que esos estudios fueron la base de todo, como esas relaciones tóxicas que extrañamente te dejan buenas lecciones.
Ya con la medalla en mano, el cineasta aprovechó el micrófono para regañar a la modernidad. Advirtió que mientras todos andan obsesionados con las plataformas, las joyas del cine se están deshaciendo como paleta en el sol. Recordó el trágico incendio de la Cineteca para que a nadie se le olvide que el celuloide es más frágil que la promesa de un político. Su mensaje fue claro: dejen de ver series un rato y ayuden a salvar las obras maestras que no están en su algoritmo.
Finalmente, Cuarón, quien colecciona premios internacionales como si fueran estampitas, remató aclarando que este era su primer reconocimiento oficial de la UNAM. Luego, invitó a los jóvenes a disfrutar la Filmoteca, que básicamente fue su Netflix en la juventud. Un final feliz para el exalumno que triunfó.




