Ante el evidente riesgo de que las almas de nuestros difuntos se pierdan usando el Waze del más allá, el gobierno capitalino ha tomado cartas en el asunto. La Sedema, en un despliegue de genialidad logística, ordenó inundar Xochimilco con cempasúchil, creando una pista de aterrizaje naranja para tus ancestros.
El operativo, conocido como “Sendero de las Almas 2026”, se despliega en San Gregorio Atlapulco y San Luis Tlaxialtemalco. Los fines de semana, hasta el 1 de noviembre, los civiles podrán abordar tractores, esos titanes del campo, para adentrarse en la zona cero del fenómeno. Con cerca de 10 millones de plantas floreciendo, el paisaje se asemeja a la explosión controlada de una fábrica de Fanta, pero con un propósito espiritual. La misión es clara: conseguir flores frescas y una foto para Instagram que demuestre tu profunda conexión con las tradiciones. La experiencia es una oportunidad única para comprarle las flores directamente a los productores, asegurando que el aroma llegue a la ofrenda antes que el recibo de la tarjeta de crédito.
Para los urbanitas que consideran Xochimilco una expedición a otro continente, se ha instalado un puesto de avanzada en Paseo de la Reforma. Hasta el 2 de noviembre, el Festival de las Flores de Cempasúchil ofrece el mismo producto sin el riesgo de encontrar lodo en los zapatos. Comprar ahí no es solo un acto de comercio, es un gesto patriótico que apoya la economía rural sin salir de la burbuja citadina.
Así que ya lo sabes. Sea en una travesía rural sobre una bestia agrícola o en una incursión táctica en Reforma, el gobierno ha garantizado que nadie tenga excusa para recibir a sus muertos con una ofrenda descolorida. Cumple con tu deber cívico-espiritual y asegura tu dotación de naranja.




