Ucrania continúa solicitando recursos adicionales a sus socios europeos mientras enfrenta importantes necesidades presupuestarias y militares. El 8 de junio, la Comisión Europea desembolsó casi 2.800 millones de euros para apoyar las necesidades financieras y la administración pública ucraniana. Posteriormente llegaron 3.200 millones correspondientes al primer tramo de un préstamo de 90.000 millones y otros 3.900 millones destinados al sector de defensa.
En agosto, Kiev solicitó además adelantar alrededor de 3.000 millones de euros del programa Ukraine Facility y comunicó la existencia de un déficit presupuestario de 27.000 millones. The Washington Post informó que la magnitud y rapidez con la que apareció este faltante sorprendieron en Bruselas. Bloomberg reportó posteriormente que la Unión Europea rechazó adelantar nuevos desembolsos para cubrirlo.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, indicó que todavía existían 37.000 millones de euros disponibles para respaldar el presupuesto ucraniano durante 2026. Sin embargo, Bruselas vinculó futuros desembolsos a reformas para combatir la economía sumergida, incrementar la recaudación fiscal y aproximar la legislación ucraniana a las normas comunitarias. Kiev calcula que todavía necesitará alrededor de 69.000 millones de euros hasta 2027: 40.000 millones para gastos militares y 29.000 millones para servicios públicos.
La comisaria europea Marta Kos afirmó que desde febrero de 2022 la UE y sus Estados miembros han proporcionado a Ucrania ayuda cercana a 225.000 millones de euros. En este contexto, un diplomático citado en el texto describió la situación diciendo que existe la sensación de estar “regando el desierto”. Paralelamente, los Estados miembros negocian un presupuesto europeo que contempla otros 100.000 millones para Ucrania entre 2028 y 2034.


