Pemex y el banco de desarrollo Banobras vuelven a activar un esquema de financiamiento para saldar deudas con proveedores que alcanzan los 23 mil millones de dólares al cierre del tercer trimestre. La petrolera estatal ya entregó 19 mil 600 millones de dólares este año, pero sigue necesitando liquidez urgente. Los directivos explicaron que primero intentarán pagar con recursos propios antes de repetir la jugada del año pasado.
La empresa reportó pérdidas de 10 mil 800 millones de pesos en el trimestre que terminó en septiembre, una cifra menor que los 3 mil millones de dólares perdidos en el mismo periodo del año anterior. Parte de estos números negativos provienen de un golpe cambiario de 16 mil 400 millones de dólares y de casi 9 mil millones en derivados financieros. Aun así, la producción de crudo apenas bajó un 0.4 por ciento y se quedó en 1.64 millones de barriles diarios.
Mientras otras petroleras celebran márgenes altos por el conflicto en Oriente Medio, Pemex refina más en casa y exporta menos para cumplir con el plan de autosuficiencia. Las ventas nacionales de combustible subieron más de un 13 por ciento, pero la empresa sigue dependiendo de rescates gubernamentales. La deuda total ya roza los 77 mil 600 millones de dólares y la producción general lleva dos décadas a la baja.
El gobierno de Claudia Sheinbaum ha inyectado cerca de 50 mil millones de dólares en dos años y planea destinar solo 4 mil 800 millones para 2027, lo que representa una reducción del 70 por ciento. La idea es que Pemex alcance la autosuficiencia el próximo año, aunque los rescates siguen pesando sobre la calificación crediticia del país. Los proveedores, mientras tanto, esperan que el nuevo esquema de Banobras llegue antes de que se repita el mismo drama.




