En una jugada que solo puede describirse como el equivalente financiero de decirle a tus amigos que tu ex tóxico «ya cambió», el banco de inversión Morgan Stanley está viendo con buenos ojos la deuda de Colombia, Argentina, México y Ecuador. Aparentemente, estos genios de las finanzas consideran que el mercado está exagerando un poco con el pánico. Creen que estos países son como ese amigo que siempre llega tarde y con olor a fiesta, pero que al final, de alguna manera, te paga lo que te debe.
Según los estrategas con corbatas caras, el mercado global está penalizando en exceso los riesgos específicos de estas naciones. Es decir, les están cobrando de más por su reputación, como si fueran el alumno problema al que le echan la culpa de todo. La lógica es simple: estos países pagan un extra jugoso por su deuda en comparación con empresas gringas con la misma calificación crediticia. Morgan Stanley básicamente ha descubierto que en la sección de «ofertas por riesgo» hay verdaderas gangas.
Por ejemplo, Colombia y México son los «chicos malos» con corazón de oro de este grupo. Los bonos colombianos pagan 22 puntos básicos más que sus equivalentes corporativos en Estados Unidos, un pequeño bono por aguantar el drama. México, por su parte, ofrece una prima de 39 puntos, a pesar de estar en la categoría de «grado de inversión», lo que es como ser el chico listo de la clase que todos creen que va a terminar en la cárcel.
Luego tenemos a Argentina y Ecuador, los verdaderos reyes del caos y las oportunidades de alto riesgo. Apostar por su deuda es como ir al casino con el dinero del alquiler, pero con la bendición de un analista. Argentina ofrece una prima de 185 puntos básicos sobre sus pares gringos, mientras que Ecuador se defiende con 94 puntos. Morgan Stanley dice que están «baratos», que es la forma elegante que tienen los ricos de decir «esto es una locura, pero podría funcionar».
A pesar de todo este entusiasmo por el peligro, el banco mantiene una postura «neutral», lo que se traduce como: «Les decimos dónde está el tesoro, pero si un dragón los quema, no es nuestro problema». La cautela se debe a que la deuda emergente en general se ha encarecido, y cualquier estornudo en la economía mundial podría mandar todo al diablo. Necesitan que el «contexto externo sea más favorable», o sea, que los planetas se alineen y los unicornios vuelen en formación.
Así que ya lo sabe: si le sobra un dinerito y le gustan las emociones fuertes, puede seguir el consejo de los expertos y meter su plata en países cuya economía es más impredecible que el final de su serie favorita. Para el resto de los mortales que apenas llegamos a fin de mes, seguiremos invirtiendo en la apuesta segura de que el lunes volverá a ser un día horrible.




