Los mercados globales subieron con timidez mientras los inversores esperaban los resultados de las grandes tecnológicas para saber si la inteligencia artificial sigue siendo el negocio del siglo o solo un espejismo caro. Los futuros del S&P 500 y el Nasdaq 100 recuperaron terreno y avanzaron un 0,2 por ciento. En Europa se anticipaba una apertura con ganancias del 0,4 por ciento y en Asia casi no pasó nada.
El sector de la inteligencia artificial recibió un golpe: el Kospi surcoreano cayó un 1 por ciento y los estrategas de Goldman Sachs recortaron su objetivo para el índice en un 25 por ciento por las dudas crecientes. Las acciones de desarrolladores chinos de modelos de IA se desplomaron y las de empresas de chips lideraron las pérdidas en el Nikkei. El petróleo Brent bajó un 1,9 por ciento hasta los 114,45 dólares por barril.
Donald Trump declaró a Fox News que pronto decidirá si llega a un acuerdo con Teherán o si cierra el asunto de otra manera. Mientras tanto Irán recibe a funcionarios de seguridad de Arabia Saudita, Pakistán y Turquía para hablar de la región. En Tokio un fondo que sigue las acciones brasileñas se hundió un 16 por ciento tras la victoria de Lula da Silva.
La atención de la semana estará en los resultados de Microsoft, Alphabet y Amazon, donde los inversores revisarán cuánto se gasta realmente en inteligencia artificial. La Reserva Federal y el Banco de Japón anunciarán sus decisiones de política monetaria en medio de inflación persistente y rendimientos altos. Los analistas esperan que las tasas se mantengan sin cambios por ahora.
Francia evitó una rebaja de calificación por parte de Moody’s y sus futuros de bonos subieron más que los alemanes. El rendimiento del bono del Tesoro a diez años bajó tres puntos básicos hasta el 4,96 por ciento. Con tantas dudas sobre la inteligencia artificial, el endeudamiento brasileño y las tensiones geopolíticas, los inversores parecen preferir refugiarse en bonos como quien busca sombra en un día de sol abrasador.




