Los inversores que apostaron fuerte por la inteligencia artificial ahora corren despavoridos hacia los bonos del Tesoro como quien busca refugio en el baño durante una borrachera familiar. La relación inversa entre estos papeles y las acciones tecnológicas volvió a niveles que no se veían desde hace un año. La ola de ventas en el sector de la IA ha hecho que el dinero busque seguridad en la deuda pública estadounidense, reactivando una función que parecía olvidada por culpa de la inflación y las tasas altas.
El jueves los bonos vivieron su mejor jornada en más de doce meses, con rendimientos que bajaron hasta veinte puntos básicos en los plazos cortos. El Nasdaq 100 y el índice de semiconductores de Filadelfia sufrieron las mayores caídas desde junio, mientras las tensiones en Francia y Oriente Medio empujaban a los asustados hacia la deuda estadounidense. El petróleo Brent superó los 113 dólares por barril tras los atentados en Arabia Saudita, sumando más presión al cóctel de nervios.
El viernes los bonos cedieron parte de esas ganancias mientras las tecnológicas intentaban estabilizarse y el crudo Brent rozaba los 115 dólares. Los operadores redujeron sus apuestas por nuevas subidas de tasas de la Reserva Federal, que ahora descuentan menos de cinco puntos básicos de endurecimiento antes de la reunión de octubre. El rendimiento a diez años se mantuvo justo por debajo del cinco por ciento, algo que no ocurría desde finales de septiembre.
Los datos económicos flojos, como la menor confianza del consumidor y la caída de ventas de viviendas, sugieren que las tasas altas empiezan a enfriar la economía. Algunos analistas ven este movimiento como un punto de inflexión donde los bonos vuelven a actuar como escudo en lugar de seguir el mismo rumbo que las acciones. Otros advierten que el debate sobre si la IA será desinflacionaria o mantendrá los rendimientos altos sigue abierto.
El doble golpe de petróleo caro y venta masiva en tecnología ha dejado un daño técnico evidente en los mercados. Los contratos de tasas de interés descuentan ahora plenamente dos subidas de un cuarto de punto el próximo año, lejos del punto porcentual completo que se llegó a prever hace unas semanas. Mientras tanto, el refugio tradicional de los bonos estadounidenses parece recobrar algo de su antiguo prestigio entre quienes huyen del espejismo de la inteligencia artificial.
Craig Veysey señaló que si los inversores empiezan a temer una recesión en lugar de un auge interminable de la IA, los bonos podrían ofrecer un rendimiento bastante significativo en los próximos meses. El mercado parece estar reevaluando en tiempo real las probabilidades de un miedo al crecimiento en Estados Unidos.




