Las acciones de tecnología cayeron por segundo día seguido tras los resultados flojos de Amazon e Intel. Amazon bajó un 7,3 por ciento después del cierre y Intel se desplomó un 23 por ciento. Los inversores abandonaron el sector de la inteligencia artificial y buscaron refugio en los bonos del Tesoro y el franco suizo.
Bitcoin bajó un 0,5 por ciento hasta los 78.400 dólares tras la suspensión de depósitos y retiros en Binance por un posible hackeo. El petróleo Brent subió un 1,4 por ciento hasta 116,45 dólares el barril por el temor a nuevos ataques de Estados Unidos contra Irán. El oro cayó por debajo de los 4.000 dólares la onza y la plata retrocedió un 2 por ciento.
El índice Kospi perdió un 4,7 por ciento y las acciones de Samsung bajaron un 4,5 por ciento. SK Hynix se derrumbó un 8 por ciento. Los inversores prefirieron las acciones de energía y consumo mientras abandonaban las tecnológicas sobrevaloradas.
Los bonos del Tesoro a diez años siguieron bajando su rendimiento y el yen mantuvo sus ganancias después de que el Banco de Japón dejara sin cambios su política monetaria. Más de cuatrocientas empresas del S&P 500 avanzaron mientras el sector tecnológico se quedaba solo en la fiesta.
Los analistas señalaron que los altos costos de financiación podrían frenar la expansión de las grandes tecnológicas. El mercado ya no se conforma con promesas de inteligencia artificial y exige beneficios reales antes de seguir invirtiendo.
El repunte de los bonos del Tesoro se extendió a Asia y los rendimientos siguieron cayendo en Australia, Japón y Nueva Zelanda. Los inversores parecen haber decidido que, por ahora, es mejor esconder el dinero debajo del colchón de la deuda pública que seguir apostando por chips y algoritmos.




