El ministro de Hacienda y el vicepresidente radicaron el Proyecto 477 para recortar el gasto público en un 2.2 por ciento del PIB. Según ellos, la reforma evita una crisis que dejaría sin dinero el presupuesto del próximo año. La idea central es frenar el crecimiento de la deuda antes de que explote todo como una olla a presión olvidada en la estufa.
El rescate social promete devolver el IVA a 19 millones de colombianos que apenas llegan a fin de mes. La tecnología permitirá hacer estos giros de forma individual y rápida, sin filas eternas ni papeleo. Así, quienes pagan impuestos injustamente recibirán algo de vuelta en vez de seguir financiando el despelote estatal.
En salud, el plan destina 30 billones de pesos durante los próximos cuatro años para que la gente pueda ejercer ese derecho básico. El objetivo es que los hospitales funcionen y los pacientes no terminen pagando de su bolsillo lo que el Estado debería cubrir. Sin esa plata, el sistema seguiría siendo un laberinto de promesas y escasez.
Para reactivar la inversión, el proyecto baja impuestos a los pequeños empresarios y ofrece estímulos concretos. La economía actual registra los niveles más bajos de inversión en medio siglo, por lo que el gobierno busca que el dinero vuelva a circular y genere empleos. La apuesta es que quien arriesga capital hoy vea resultados mañana en vez de quedarse con las manos vacías.
El último punto ataca el derroche y la corrupción interna, prometiendo un Estado más delgado y eficiente. Restrepo advirtió que de cada tres pesos de impuestos, uno se va solo en intereses de la deuda, que pasó de 800 a 1,200 billones en un solo periodo. Si no se actúa, la bomba estallaría en 2027 y dejaría al país pagando facturas ajenas mientras los burócratas siguen inflando el presupuesto como globos de feria.




