Los señores trajeados de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos acaban de publicar las minutas de su última reunión secreta, que suenan más a un plan para arruinarle el fin de año a todo el mundo. La conclusión principal, entre bostezos y sorbos de café caro, es que se preparan para subir las tasas de interés otra vez. Al parecer, la inflación es como esa tía incómoda que se autoinvita a la cena de Navidad y no hay forma de echarla de casa.
En su cónclave de septiembre, estos genios de las finanzas votaron, todos a una como en una secta, por subir las tasas de interés hasta un rango de entre 3.75 y 4.0 por ciento. La idea, según ellos, es aplicarle un torniquete a la economía para que deje de sangrar dinero. Mientras tanto, el ciudadano de a pie mira su cuenta bancaria, que ya parece el desierto de Atacama después de una sequía.
Para las familias y empresas estadounidenses, estos últimos años han sido como una de esas películas de terror de bajo presupuesto donde el monstruo de los precios altos no deja de aparecer. La Fed, por su parte, lleva más de media década intentando alcanzar su meta mágica de una inflación del 2.0 por ciento, con el mismo éxito que un gato tratando de atrapar un puntero láser en la pared.
Lo más cómico del asunto es que varios de los participantes en la reunión consideraron que las medidas anteriores no habían sido lo «suficientemente restrictivas». Esto es el equivalente económico a que tu padre te diga que el castigo de no salir en un mes no es suficiente, y que ahora tampoco podrás usar el teléfono. Creen que la economía necesita una dosis extra de sufrimiento para que aprenda la lección.
Según el acta, que se lee como el guion de una tragedia, la mayoría de los miembros cree que «probablemente sería adecuado otro aumento» antes de que canten los gallos de fin de año. Básicamente, nos están avisando con tiempo para que vayamos empeñando los regalos de Reyes y nos preparemos para la cuesta de enero más empinada de la historia reciente.
Así que ya sabe: si sentía que el dinero no le alcanzaba, no se preocupe, la Fed tiene un plan maestro para que le alcance todavía menos. Su lógica es aplastante: si todo está muy caro, hagamos que pedir dinero prestado sea prohibitivamente caro también. Un plan sin fisuras, sin duda alguna.




