Parece que la economía mexicana por fin se tomó su cafecito cargado. Después de pasar junio roncando en el sofá, en julio pegó un brinco con un crecimiento del 0.8%, su segundo mejor estirón del año. Este repentino ataque de energía hace que el tercer trimestre del año se vea menos desastroso de lo que todos esperábamos, como cuando te das cuenta de que todavía te queda dinero antes de la quincena.
El héroe de esta película de bajo presupuesto fue el sector de servicios, que se levantó de su caída previa con un impresionante 1.2%. La verdadera medalla de oro se la llevaron los servicios de esparcimiento, culturales y deportivos, que se dispararon un 5.2%. Así es, mientras usted gastaba en el cine o en el concierto de algún cantante de moda, estaba participando activamente en la recuperación nacional. ¡Quién diría que la procrastinación productiva salvaría al país!
Por su parte, las actividades secundarias, como la construcción, jugaron el papel del amigo confiable que siempre ayuda en la mudanza, aportando un modesto pero cumplidor 0.5%. Los de la industria se pusieron el casco y levantaron la economía a punta de ladrillos. En cambio, el sector primario, el del campo y la ganadería, parece que se fue de vacaciones, pues se encogió un 1.1%, demostrando que no todos se levantaron con ganas de trabajar.
Si miramos el chisme completo del último año, la economía creció un 3.3%, lo que suena a que por fin vamos a salir de pobres. Pero no tan rápido, porque la Secretaría de Hacienda, actuando como esa tía pesimista, ya nos bajó de la nube. A pesar del buen resultado de julio, ajustaron la expectativa de crecimiento para todo el año a un rango de entre 1% y 2%, recordándonos que una golondrina no hace verano.
Para el próximo año, el gobierno y los analistas sacaron su bola de cristal y predicen que las cosas mejorarán un poquito, con un crecimiento de entre 1.5% y 2.5%. Lo ven respaldado por el mercado interno y nuevas obras, que es el equivalente a prometer que ahora sí te vas a inscribir al gimnasio en enero. Habrá que ver si esta vez el propósito dura más que el primer mes.



