La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que en enero de 2027 comenzarán a operar 12 mil 750 consultorios del Servicio Universal de Salud en 24 estados federalizados con IMSS Bienestar. La idea es atender padecimientos leves sin necesidad de saturar los centros de salud, como si el sistema médico decidiera repartir fichas para dolores de cabeza antes de que se conviertan en novela.
Cada espacio contará con área de exploración, sala de espera, baño, equipo médico básico, internet, computadora y expediente digital. Habrá personal de medicina, enfermería y apoyo según la comunidad. Si el caso requiere más atención, el paciente será enviado a un centro de salud o hospital sin rechazos, bajo el principio de que nadie se queda en la puerta como si fuera un concierto sin boleto.
El ISSSTE aportará 500 consultorios en nueve entidades, mientras que los comités vecinales pintarán y adecuarán los locales con recursos directos. En zonas rurales se usarán casas de salud existentes; en ciudades se ampliará la capacidad. Además, estos puntos se vincularán con el programa Salud Casa por Casa para atender adultos mayores y personas con discapacidad sin complicaciones.
Para acceder se tramitará la Credencial del Servicio Universal de Salud en 2 mil 365 módulos y 9 mil 791 estaciones. El documento servirá también para programas del Bienestar y reemplazará carnets del IMSS e ISSSTE. La meta es que cualquier persona, sin importar si tiene seguro o no, reciba atención primaria gratuita y rápida.
Al final, el plan parece una jugada maestra para que el sistema deje de parecer un laberinto y funcione como una taquería eficiente donde el huevo revuelto de la salud llega sin filas eternas ni excusas.



