La confianza del consumidor mexicano se fue de vacaciones y parece que no piensa volver

Must read

Pues sí, agárrense de la silla. Justo cuando creíamos que el mes patrio nos dejaría con pura alegría y un estómago lleno de pozole, la confianza del consumidor decidió dar el grito, pero de pánico. Resulta que en septiembre, la fe en la economía se desplomó más feo que tu conexión a internet en plena final de fútbol, marcando su primer resbalón en cuatro meses. Al parecer, la cartera colectiva tiene menos optimismo que un pavo en vísperas de Navidad.

Informe El Chapucero

Para los amantes de las tragedias en números, el Indicador de Confianza del Consumidor se estacionó en 45.1 puntos. Esto representa un dramático retroceso mensual de 1.2 puntos, una caída tan ridícula que, según los datos, es la peor desde ¡noviembre de 2025! Sí, leyó bien, la cosa está tan mal que ya nos estamos deprimiendo por adelantado por problemas económicos que todavía no ocurren. Un verdadero y lamentable viaje en el tiempo financiero.

El pesimismo fue deporte olímpico en septiembre, ya que todos los componentes del indicador se fueron de bruces. El campeón del bajón fue la percepción sobre la economía actual de los hogares, que se hundió 1.9 puntos. Le siguió de cerca la esperanza de que el próximo año la cosa mejore en casa, que cayó 1.5 puntos. Básicamente, la gente ve su cartera y el futuro con el mismo entusiasmo que una cita con el recaudador de impuestos.

Y mientras los expertos juran que la economía se va a poner las pilas en la segunda mitad del año, los ciudadanos de a pie no se lo creen ni de broma. Las ganas de comprar muebles o electrodomésticos retrocedieron 0.5 puntos, porque claro, es difícil pensar en una pantalla nueva cuando el refrigerador ya solo guarda aire y un limón seco. La posibilidad de mejorar la casa se ve como un lujo exclusivo para diputados.

Para rematar este cuadro de desolación, los sueños de comprar una vivienda se alejaron 1.5 puntos, mientras que la capacidad de ahorrar un miserable peso se desplomó 1.3 puntos. Guardar dinero se ha convertido en una actividad de alto riesgo, casi tan difícil como armar un mueble de esos que vienen en caja sin que sobren tornillos. La gente está más preocupada por llegar a la siguiente quincena que por planificar su retiro en una playa lejana.

Hasta las ganas de salir de vacaciones se contagiaron de la tristeza económica, con una caída de 1.1 puntos. Así que, en resumen, el panorama es claro: menos dinero, cero ganas de comprar, el ahorro es un mito y las vacaciones son un recuerdo borroso de cuando éramos felices y no lo sabíamos. Pero oigan, al menos tenemos salud… o eso esperamos, porque a este paso tampoco va a alcanzar para el doctor.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img

Latest article