Jefe de Ferrari le pone un 10 al auto cohete de Tesla y casi le pide un autógrafo

Must read

Parece que en Italia se quedaron sin café expreso, porque el mismísimo director ejecutivo de Ferrari, Benedetto Vigna, se deshizo en halagos por el nuevo juguetito de Elon Musk. Desde la India y por videoconferencia, como si estuviera confesando un amor prohibido, Vigna le puso un doble diez a la tecnología y presentación del rediseñado Tesla Roadster. Básicamente, admitió que mientras ellos siguen puliendo caballos de metal, Musk ya está construyendo naves espaciales con ruedas.

Y es que el nuevo Roadster no es el coche que usas para ir por el pan, a menos que quieras llegar antes de que el panadero encienda el horno. Presentado en las instalaciones de SpaceX, el cacharro aceleró de 0 a 97 km/h en menos de un segundo, saltó por encima de otros autos y hasta hizo una pirueta en el aire. Todo esto gracias a unos propulsores de aire, porque aparentemente ponerle un motor normal era demasiado aburrido para el club de ciencias de Musk.

Lo más cómico es que este aplauso llega directo desde Maranello, donde Ferrari todavía está intentando convencer al mundo de que su primer coche eléctrico, el Luce, no fue un mal chiste. Mientras Vigna le echaba flores a Tesla, seguramente recordaba cómo las acciones de su propia compañía se desplomaron tras revelar su propio intento de vehículo a baterías. Es como felicitar al vecino por su nueva piscina mientras tu patio trasero sigue inundado.

Por supuesto, los aguafiestas de Wall Street no se subieron al tren del entusiasmo con tanta facilidad. Aunque la presentación fue un espectáculo digno de un mago de Las Vegas, los analistas financieros recordaron un pequeño detalle: el auto no estará en producción hasta 2028. Anunciado por primera vez en 2017, el Roadster ha sufrido más retrasos que una aerolínea de bajo costo en temporada de huracanes.

Pero no dejes que la cruda realidad te arruine la fantasía. Si tienes dinero de sobra y una fe ciega en los plazos de entrega de Musk, ya puedes reservar tu puesto en la lista de espera. Un módico anticipo de 50.000 dólares te asegura la versión de calle, mientras que por 250.000 dólares obtienes la versión con propulsores para la pista. La que realmente vuela, apodada «Rocket», es solo por invitación y, para colmo, ni siquiera es legal para circular.

Así que mientras Tesla distrae a todo el mundo con un coche volador que llegará algún día de estos, sus ventas de modelos terrenales, como el Model 3 y el Y, siguen cayendo. Es una jugada maestra: prometer cohetes para el futuro mientras los números del presente no terminan de despegar. Una genialidad para que nadie se acuerde de que su negocio principal necesita un empujoncito.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Anuncio -spot_img

Latest article

- Advertisement -spot_img