Mientras usted y yo revisamos el monedero para ver si alcanza para el café, hay gente como Eric Schmidt, el antiguo mandamás de Google, que invierte unas cuantas monedas en una empresa y, como por arte de magia, está a punto de necesitar una calculadora de la NASA para contar sus ganancias. Resulta que el señor Schmidt puso unas decenas de millones de dólares en la empresa de inteligencia artificial Anthropic cuando no la conocía ni su fundador, y ahora su pequeña apuesta está por convertirlo en el Tío Rico McPato de la vida real.
La jugada fue digna de un genio o de alguien con una suerte a prueba de balas. En 2021, Schmidt apostó por Anthropic cuando estaba valorada en unos modestos 461 millones de dólares, una cifra que para estos magnates es el equivalente a lo que uno se encuentra en los cojines del sofá. Ahora, los analistas estiman que la compañía podría alcanzar un valor que multiplicaría esa inversión inicial por más de 4.300 veces. Para que se haga una idea, eso hace que el rendimiento de su fondo de pensiones parezca una broma de mal gusto.
Con esta movida, la fortuna personal de Schmidt, que ya asciende a unos absurdos 57.500 millones de dólares, podría engordar casi un tercio hasta rozar los 80.000 millones. Incluso en el escenario más conservador, se embolsaría casi 10.000 millones de dólares adicionales, un problemón que a todos nos gustaría tener. Es la clase de dinero con el que uno podría comprar una isla pequeña o, mejor aún, pagar todas las suscripciones de servicios de contenido en línea por el resto de la eternidad.
Pero no crean que el tío Eric es el único que descorchará el champán más caro del mundo. Los siete cofundadores de Anthropic ya tienen un patrimonio de 8.000 millones de dólares cada uno, solo por existir. Además, en esta fiesta de la abundancia están invitados gigantes como Alphabet, Amazon, Nvidia y Microsoft, que también metieron miles de millones. Básicamente, es el club de los multimillonarios repartiéndose un pastel del tamaño de un estadio de fútbol.
El gran día del reparto de la piñata monetaria está a la vuelta de la esquina. Anthropic planea su salida a bolsa antes del Día de Acción de Gracias, un festivo muy apropiado para dar gracias por volverse obscenamente más rico. La empresa espera que su debut sea tan o más grande que el de SpaceX, que ya batió récords. Se viene una lluvia de billetes que hará que la crisis económica parezca un cuento para asustar a los pobres.
Así que, mientras los magnates de la tecnología se preparan para redecorar sus yates con oro macizo, el resto de nosotros podemos seguir debatiendo si la suscripción a esa plataforma de series vale realmente la pena. Al menos tenemos salud, o eso dicen para que no nos deprimamos al comparar nuestra cuenta bancaria con la de ellos.



