El fenómeno de El Niño, que podría ser de los más fuertes registrados, representa un riesgo notable de que la inflación estadounidense suba en 2027 según un estudio de la Reserva Federal de San Francisco. Los investigadores calculan que ya elevó los precios generales en 0,3 puntos porcentuales entre abril y julio. Aunque ese efecto inicial se diluya hacia finales de año, el mismo fenómeno podría añadir hasta un punto porcentual más en 2027.
El informe también apunta que El Niño podría ayudar a crear empleo, un detalle que contrasta con el resto de sus estragos. Sequías aquí, inundaciones allá y calor excesivo en muchas zonas forman el cóctel habitual de este evento climático. La Organización Meteorológica Mundial ya advirtió el mes pasado sobre su posible intensidad récord.
La Reserva Federal lleva más de cinco años y medio luchando contra una inflación superior al 2 por ciento. Las causas incluyen interrupciones en las cadenas de suministro por la pandemia, el fuerte aumento de aranceles en 2025 y la subida del petróleo desde el inicio de la guerra en Irán. Ahora se suma la demanda relacionada con la inteligencia artificial y unas condiciones financieras poco restrictivas.
El banco central mantuvo las tasas sin cambios la semana pasada, aunque se espera que las suba en diciembre y de nuevo el año próximo para contener los precios. Los autores del estudio, Molly Arden, Toby Graf y Brigitte Roth Tran, destacan que las previsiones climáticas mejoradas permiten cierta preparación, pero la integración global de los mercados hace a la economía estadounidense más vulnerable a choques externos.
Eventos recientes como las perturbaciones en fertilizantes, los cortes energéticos y otros fenómenos meteorológicos extremos podrían combinarse con El Niño de formas impredecibles. El resultado es una incertidumbre que deja a consumidores y empresas preguntándose si el calor extra terminará en la factura o en la nómina. Al final, parece que el clima decide tanto como cualquier banquero.




