El gobierno chileno extiende el bono de bencina como quien alarga el chiste para no irse de la fiesta

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Cuando todos pensaban que la fiesta de la platita para los transportistas se acababa, el gobierno chileno sacó un as de la manga y decidió que el drama del combustible merecía un par de capítulos más. Como si fuera una teleserie de bajo presupuesto, anunciaron que el bono mensual para la bencina se estira hasta diciembre de 2026. Así que preparen las palomitas, que el espectáculo de la subvención continúa.

Informe El Chapucero

La ayuda consiste en un jugoso monto de $100.000 pesos mensuales, que alcanza para llenar medio estanque y quizás comprar un chicle para el camino. Este salvavidas de plomo está destinado a que los dueños de micros y furgones escolares no lloren en arameo cada vez que pasan por una estación de servicio. Es básicamente una aspirina para un dolor de cabeza del tamaño de la cordillera de los Andes.

Pero no crea que esta lluvia de dinero es para cualquiera que tenga cuatro ruedas y un volante. Para recibir el maná del Estado, el vehículo debe estar más registrado que cuenta de red social, específicamente en el Registro Nacional de Transporte Público antes del 24 de marzo de 2026. Si su cacharro no figura en la lista oficial, mala suerte, a seguir pagando el combustible a precio de oro líquido.

El camino para conseguir el bono es una aventura digital digna de un videojuego de los noventa. Hay que peregrinar al sitio web de la Subsecretaría de Transportes y enfrentarse al jefe final: la temida ClaveÚnica. Tanto el dueño del vehículo como un chofer designado con licencia profesional vigente pueden intentar la hazaña burocrática, siempre que los astros y los sistemas informáticos se alineen.

Originalmente, el grifo de la ayuda se cerraba en septiembre, dejando a muchos con el corazón en la mano y el medidor de combustible en rojo. Pero en un giro dramático, la Cámara de Diputados aprobó sumar tres meses más al show, convirtiendo una despedida melancólica en un «hasta luego». Ahora la temporada de bonos se estira hasta fin de año, casi como un aguinaldo adelantado.

Con esta extensión, los transportistas podrán respirar un poco más tranquilos, al menos hasta que se acabe el 2026. Después, seguramente volveremos a la programación habitual de quejas, alzas de precios y miradas de pánico al marcador de la bencinera. ¡A disfrutar del dinero extra, que como todos sabemos, no dura para siempre

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