El FMI le apaga la música al mundo: la fiesta se acabó y la cuenta es más grande que tu arrepentimiento

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Justo cuando pensabas que la fiesta de gastar dinero público sin control podía durar para siempre, llegó el Fondo Monetario Internacional (FMI) a actuar como el vecino amargado que llama a la policía. Con la cara más seria que un contador en plena declaración anual, el organismo le ha dicho a las economías avanzadas que se acabó el derroche. El director del Departamento de Asuntos Fiscales, Rodrigo Valdés, básicamente salió a decir que la barra libre se cierra y que a todos les toca pagar una cuenta que ya genera intereses de los que asustan.

Informe El Chapucero

La situación es tan cómica como trágica: la deuda pública global está a punto de alcanzar el 100% del producto interno bruto, un nivel que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial. La diferencia es que en aquel entonces tenían la excusa de, ya saben, una guerra mundial, mientras que ahora la justificación es… bueno, digamos que es más difícil de explicar. Según Valdés, los números fiscales de este año son peores de lo esperado, como cuando pides algo por internet y te llega la versión de cartón.

El FMI advierte que mientras más tarden los países en ajustarse el cinturón, más doloroso será el proceso. Es la misma lógica que aplica a posponer la visita al dentista: al principio es una pequeña molestia, pero si lo dejas para después, acabas sin muelas y con la cartera vacía. Retrasar los ajustes, dice el FMI en un tono que suena a regaño de madre, solo aumentará las deudas y dejará a los gobiernos con menos opciones que un menú de dieta.

Para que se hagan una idea del desastre, el costo promedio de pedir dinero prestado va a subir más rápido que la espuma de la cerveza mal servida. En Estados Unidos, por ejemplo, se espera que los pagos de intereses alcancen el 5,3% de su PIB, una cifra similar a lo que gastan en su programa de Seguridad Social. Prácticamente tendrán que decidir si le pagan a los acreedores o a la abuela. Para los países de bajos ingresos, el chiste se cuenta solo: ya destinan más del 15% de sus ingresos fiscales solo a pagar intereses, es como trabajar toda la quincena para abonar el pago mínimo de la tarjeta.

Y mientras el FMI pide a gritos que dejen de gastar, los gobiernos siguen encontrando nuevas y creativas formas de endeudarse. Aumentan el gasto en defensa, en seguridad energética y en atender a una población que envejece, todo al mismo tiempo. Para rematar, muchos países continúan con subsidios costosos para proteger a la gente del precio de la energía, lo que equivale a intentar apagar un incendio con gasolina. En fin, la resaca económica que se viene será legendaria, y parece que no habrá suficientes analgésicos para todos.

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