El FMI predice el apocalipsis económico para los pobres y aprovecha para pasar la gorra

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La mandamás del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, ha salido con la cara de funeral que ponen los contadores en abril para advertirnos de algo que ya sabíamos: el mundo se está partiendo en dos. Por un lado, las economías avanzadas, que viven en una fiesta perpetua con la inteligencia artificial como su nuevo DJ de lujo. Por el otro, las economías en desarrollo, a las que no solo no invitaron a la fiesta, sino que además les están quitando las sillas y la ayuda para el desarrollo ha caído en picada, dejándolos más colgados que político en promesa electoral.

Informe El Chapucero

Con una sinceridad que casi conmueve, Georgieva reconoció que el FMI tiene la «responsabilidad» de ayudar, lo que en su idioma significa prestar dinero que luego hay que devolver con intereses. Para ello, instó a los países miembros a que se rasquen el bolsillo y pongan lana en sus dos alcancías con nombres rimbombantes: el «Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza» y el «Fondo Fiduciario para Alivio y Contención de Catástrofes». Básicamente, está pidiendo una cooperación voluntaria a la fuerza para que el chiringuito no se le venga abajo.

La cosa se pone más fea al ver los números. Los costos para pagar la deuda en los países pobres se han duplicado, pasando de un manejable 6% de sus ingresos hace una década a un asfixiante 14% actual. Es como si la mensualidad de tu crédito de repente se comiera también el presupuesto del supermercado. Si a esto le sumamos el alza en los precios del combustible y la comida, junto al nulo interés de los inversores, tenemos la receta perfecta para un desastre económico, por más «duro trabajo» que le hayan echado.

Pero el chiste se cuenta solo cuando Georgieva señala a los culpables. Resulta que las economías avanzadas, como Estados Unidos, son las «mayores infractoras» por no haber ahorrado ni un céntimo desde la pandemia, mientras que muchos países pobres sí hicieron la tarea de reforzar sus finanzas. Es el colmo del cinismo: el ricachón que derrocha su fortuna y luego le exige al vecino que pague sus deudas. Para rematar, el ministro de Finanzas de Nigeria reveló que los países en desarrollo pagan 500,000 millones de dólares más por su deuda que los países desarrollados.

Al final, el FMI ha hecho malabares para reestructurar sus fondos y poder prestar el triple, pero parece que los miembros tienen los bolsillos cosidos y no sueltan la plata. Georgieva se mostró optimista con el caso de Senegal, que recibirá un préstamo de 2,200 millones de dólares, lo que equivale a ponerle una curita a un paciente que necesita cirugía a corazón abierto. El pronóstico global de crecimiento para 2026 es de un 3.1%, pero casi todos los países en desarrollo verán un crecimiento más lento. La fiesta sigue, pero la mayoría la verá por la tele, si es que aún pueden pagar la luz.

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