La billetera yanqui pide clemencia mientras la inflación se echa otro trago a su salud

Must read

Agárrense los bolsillos, porque la inflación en Estados Unidos volvió a demostrar que tiene más aguante que un invitado que no se quiere ir de la fiesta. En septiembre, los precios subieron un 3.7% anual, un numerito que deja claro que el costo de la vida está subiendo más rápido que la ceja de tu suegra cuando te ve llegar tarde. El ciudadano de a pie ya siente que su cartera está en un programa de adelgazamiento extremo, y sin su consentimiento.

Informe El Chapucero

El villano principal de esta película de terror económico es, para no variar, el precio de la energía, que se disparó como si le hubieran contado un chiste malísimo. La gasolina subió un 9.1% en un solo mes, convirtiendo el acto de llenar el tanque en una especie de deporte de alto riesgo para las finanzas personales. Peor aún, el diésel, ese combustible de los camioneros y agricultores, aumentó casi un 75% en un año gracias a la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, que tiene el comercio mundial más trabado que una puerta vieja.

Como era de esperarse, en Wall Street la noticia cayó como una patada en la espinilla. Los genios de las finanzas entraron en pánico y los rendimientos de la deuda pública se dispararon al 5.32%, porque hasta los prestamistas necesitan un extra para no quedarse comiendo aire. La bolsa de Nueva York, por su parte, abrió con el ánimo de un lunes por la mañana, con el Dow Jones, el Nasdaq y el S&P 500 hundiéndose como si hubieran visto un fantasma.

En medio de este manicomio, la Reserva Federal (la Fed) parece un árbitro que no sabe si sacar tarjeta roja o ponerse a bailar. ¿Subirán los tipos de interés para calmar a la bestia inflacionaria? El mercado está completamente dividido, con un 50% apostando a que sí y el otro 50% a que no, demostrando la misma seguridad que alguien que intenta desactivar una bomba siguiendo un tutorial de YouTube.

Pero no todo son malas noticias, ¡qué ironía! Aparentemente, los precios de los alimentos se quedaron quietos en septiembre, así que al menos la gente puede llorar sus penas económicas con el estómago lleno de pan y agua. Y para rematar el chiste, los gastos de salud bajaron un poco, lo cual es un detallazo, porque con el susto que dan estos números, más de uno va a necesitar un chequeo médico para el corazón.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img

Latest article

- Anuncio -spot_img