El banco Citi pinta un panorama donde el encarecimiento del petróleo y el alza de las tasas de interés de largo plazo actúan como dos ladrones que entran por la ventana de la economía global. Estos factores amenazan el crecimiento, la inversión y los mercados de América Latina hacia 2027. El crudo se mantiene elevado desde el conflicto en Medio Oriente y la reapertura parcial del estrecho de Ormuz no ha logrado bajar los precios como se esperaba.
En el escenario base, Citi calcula que el Brent promediará 66 dólares por barril en 2027, aunque en un caso adverso podría llegar a 120 dólares. Ese salto encarecería el transporte y la producción, dejando a las economías emergentes con facturas más gordas y menos margen para invertir. Los analistas del banco admiten que la sorpresa es que los precios no han cedido pese al mayor tránsito de crudo.
Las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Japón, Francia y Alemania también han subido con fuerza en los últimos meses. Este aumento encarece el financiamiento de proyectos de infraestructura y empresas, lo que frena la inversión justo cuando el mundo intenta recuperarse de varios choques seguidos. Revilla, economista jefe para América Latina de Citi, señala que los grandes déficits fiscales, como el de 6 por ciento del PIB en Estados Unidos, agravan la presión sobre los mercados.
Las elecciones legislativas de Estados Unidos previstas para noviembre podrían añadir más volatilidad al precio del petróleo en el último trimestre de 2026. Según el banco, tras los comicios podría desaparecer el incentivo político de mantener estable el mercado energético, lo que complicaría aún más las cuentas de los países latinoamericanos.
Citi proyecta que la economía mundial crecerá 2,6 por ciento en 2026 y 2,8 por ciento en 2027, mientras que América Latina pasaría de 1,9 a 2,1 por ciento. El banco mantiene un tono cautelosamente optimista, pero advierte que una desaceleración más fuerte de la inversión o un ajuste brusco en las valoraciones de los activos podría convertir ese crecimiento en una broma pesada.
El informe concluye que el mundo ha resistido hasta ahora los golpes geopolíticos y los aumentos de costos, aunque el riesgo de que todo se complique sigue flotando como una factura que nadie quiere abrir.




