En un evento más emocionante que ver secar pintura, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) finalmente estrenó su tan cacareado “esquema de emisión simplificada”. La financiera Adventus Capital tuvo el dudoso honor de ser el conejillo de indias, colocando la friolera de 560 millones de pesos en deuda. Al parecer, la idea de “simplificar” las finanzas es como pedirle a un político que sea honesto: suena bien en el papel, pero en la práctica sigue siendo un enredo para iniciados.
La jugada maestra consistió en empaquetar y vender los derechos de cobro de un préstamo que le hicieron al estado de Michoacán. Básicamente, es como si le hubieras prestado dinero a tu primo para que pague sus deudas y luego vendieras papelitos de “él me debe a mí” entre tus amigos ricos. Solo que aquí, los papelitos valen 560 millones de pesos y el primo es todo un estado de la república, lo cual no necesariamente garantiza que pague a tiempo.
Se supone que este nuevo mecanismo es para que las pequeñas y medianas empresas por fin puedan entrar al club de los millonarios y conseguir financiamiento. Sin embargo, la primera en la fila fue una financiera, no la taquería de la esquina que necesita un horno nuevo. Es el equivalente a lanzar un programa de becas para gente de escasos recursos y que el primer beneficiado sea el hijo de un magnate.
Para rematar el chiste, esta fiesta de dinero “simplificado” tiene una política de admisión más estricta que un antro de moda. Solo pueden participar “inversionistas institucionales o calificados”, es decir, las Afores y otros gigantes que ya nadan en dinero. Así que si usted, simple mortal, quería invertir los ahorros de su alcancía, puede seguir esperando sentado, porque esta puerta solo se abre para los que ya tienen la llave del castillo.
El presidente de la BMV, con una sonrisa de oreja a oreja, declaró que esto “abre una nueva puerta al mercado de valores”. Lo que no especificó es que la puerta conduce a otro salón VIP donde los de siempre se reparten el pastel. Para las empresas que realmente mueven la economía del día a día, el laberinto para conseguir capital sigue teniendo más vueltas que una telenovela.
Al final del día, la gran innovación resultó ser una versión ligeramente más barata y rápida de lo mismo de siempre, para los mismos de siempre. Esperamos con ansias la próxima emisión simplificada, a ver si por fin le toca a una empresa que fabrique memes o cumbias rebajadas, algo que el pueblo realmente entienda y necesite.



