Durante una gira por Chiapas, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó de plano las acusaciones de desfalco en el Infonavit y el Fovissste, mientras entregaba 56 departamentos y 311 constancias de liquidación en el conjunto Los Poetas de Tuxtla Gutiérrez. La mandataria sostuvo que reestructurar créditos impagables no equivale a saquear las instituciones, sino a corregir un sistema que antes ahogaba a los trabajadores con deudas eternas.
Los críticos, siempre atentos a cualquier movimiento del gobierno, aseguran que la cartera vencida del Infonavit se triplicó desde 2018. Sin embargo, las cifras oficiales muestran que el fondo pasó de 780 mil millones de pesos a más de un billón 50 mil millones, impulsado por el aumento del salario mínimo de 80 a 248 pesos y ajustes anuales del 12 y 13 por ciento. La secretaria de Sedatu, Edna Elena Vega Rangel, explicó que las constancias del Fovissste permiten cerrar deudas que arrastraban años, todo dentro del programa Vivienda para el Bienestar.
Sheinbaum ha repetido el mismo mensaje en giras por Puebla, Durango y Michoacán: los créditos ahora son a tasa fija, sin actualizaciones por inflación ni salario mínimo, evitando la espiral de deuda de administraciones pasadas. “Lo que estamos haciendo es justicia”, declaró la presidenta, al referirse a la reestructuración de más de cinco millones de créditos. Según ella, quienes antes se beneficiaban del desorden ahora critican porque la gente ya no paga deudas imposibles.
Al final, el fondo tiene más recursos que nunca y los derechohabientes respiran aliviados. Los críticos, en cambio, parecen molestos porque la justicia ya no les deja margen para el negocio de siempre.



