El tipo de cambio se levantó el lunes 9 de noviembre con cara de quien sobrevivió a una resaca financiera de ocho semanas seguidas. Después de perder 11.25 por ciento, el peso decidió tomarse un descanso y cerró el viernes en 18.63 unidades por dólar, con una mejora de 0.82 por ciento que dejó boquiabiertos hasta a los más escépticos del mercado.
Banco Base señaló que la moneda nacional entró en una zona de consolidación entre 18.60 y 18.80 pesos, como si el dólar hubiera decidido no subir ni bajar demasiado por ahora. La volatilidad anualizada saltó de 12.11 a 18.09 por ciento, su nivel más alto desde abril de 2025, lo que convierte cada jornada en una montaña rusa con más giros que un chapulín en feria. Banxico bajó su tasa a 6.25 por ciento, un recorte que redujo el diferencial con Estados Unidos a 225 puntos base y complicó el famoso carry trade. Analistas de BBVA Research prefirieron esperar mejores condiciones antes de ese ajuste, mientras el reporte laboral de octubre en Estados Unidos sorprendió con 165 mil empleos nuevos y una tasa de desempleo en 4.1 por ciento. Las elecciones intermedias allá modificaron expectativas sobre impuestos y política comercial, añadiendo más condimentos al guiso cambiario. Grupo Financiero Base ajustó su pronóstico para el último trimestre de 2026 a 18.70 pesos en promedio, sin descartar toques de 19 unidades si todo se complica.
Al final, el dólar abre la semana con la misma indecisión de un político en campaña y el peso sigue bailando al ritmo que marquen las tasas y los empleos gringos.



