Sergio “Checo” Pérez decidió que celebrar 300 Grandes Premios no bastaba con aplausos y selfies. El piloto tapatío lanzó una subasta benéfica donde ofrece su casco conmemorativo y el nomex que usó en el Gran Premio de México, piezas que ahora buscan recaudar fondos para la Fundación Checo Pérez y sus programas de apoyo a niños vulnerables.
El casco arranca en un millón setecientos mil pesos y el nomex en un millón ochocientos mil, una suma que suena más a hipoteca que a recuerdo deportivo. Coleccionistas y aficionados tienen hasta el 7 de noviembre para pujar a través de Instagram, con la promesa de que ambos artículos llegarán firmados y certificados, como si fueran reliquias de un museo en lugar de ropa que sobrevivió a curvas a trescientos kilómetros por hora. El piloto explicó que quería que ese hito personal también beneficiara a la infancia mexicana, transformando la euforia del autódromo en comedores y talleres educativos.
La subasta no solo mide el bolsillo de los fanáticos, también su capacidad de imaginar cuánto vale un traje que olió a gasolina, sudor y victoria en casa. Mientras el reloj corre, el mensaje queda claro: Checo no solo suma carreras, también convierte récords en recursos concretos para quienes más lo necesitan.




