La salida de Guadalupe Taddei del INE ha provocado una estampida de renuncias que ya suma treinta funcionarios, como si el organismo electoral se hubiera convertido en un reality de salida exprés. Mientras las investigaciones avanzan, los consejeros se reunieron en privado y anticipan que más nombres caerán en los próximos días.
Lo curioso es que, de los diecisiete integrantes de la Junta General Ejecutiva, solo tres han presentado su renuncia hasta ahora. Jorge Egren Moreno, director del Servicio Profesional Electoral Nacional, sigue sin entregar la suya porque tiene asuntos pendientes. Las bajas se concentran en la presidencia, con diecisiete salidas, dos en la Secretaría Ejecutiva y cuatro en direcciones de segundo y tercer nivel. Se espera que pidan la renuncia a María Fernanda Romo, Anaí Silva, Liliana Díaz de León y Mario Alberto Alejo por supuestas obstrucciones y lealtades previas. El INE publicó un comunicado detallando los puestos y nombres, mientras Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política, reveló que el PAN propuso ocho adiciones a la convocatoria para elegir a la nueva presidenta, retrasando el consenso.
Monreal busca un acuerdo amplio en lugar de una votación dividida, reconociendo que la desconfianza entre partidos complica todo. El proceso, previsto para los días ocho o nueve, se correrá al trece o catorce. La crisis del INE, según algunos, parece más un pretexto para tensiones políticas que un problema estructural resuelto con paciencia legislativa.
Al final, el escándalo de Taddei se convirtió en el pretexto perfecto para que la oposición demuestre cuánto le gusta complicar lo que ya está complicado.




