Este noviembre el Buen Fin decide tomarse las cosas con calma y estirarse cinco días completos, abarcando hasta el puente de la Revolución Mexicana. La idea es que nadie se quede con las ganas de comprar algo más barato que el vecino, mientras las MiPymes reciben un empujón oficial para vender más y digitalizarse sin dramas.
La Secretaría de Economía puso el foco en los pequeños negocios para que no solo ofrezcan descuentos, sino que también aprendan a cobrar con tarjeta y facturar como Dios manda. Al mismo tiempo el SAT organiza su Sorteo El Buen Fin con una bolsa de 500 millones de pesos. Los consumidores pueden llevarse hasta 250 mil pesos y los microcomercios hasta 260 mil, todo sin tener que llenar formularios eternos.
La mecánica es simple: compras con tarjeta durante esos cinco días y ya entras. Los ganadores se anuncian el 4 de diciembre y el dinero cae directo en la misma tarjeta. Los negocios que quieran participar deben registrarse antes del 12 de noviembre en la página oficial. A partir del 27 de noviembre cualquiera puede revisar si su compra o su RFC resultó premiado. Profeco, por su parte, recuerda comparar precios en su plataforma para que nadie se deje llevar por ofertas que solo existen en la imaginación del tendero.
Al final el Buen Fin sigue siendo lo que siempre fue: una carrera contra el reloj donde el que planea un poco sale ganando y el que no, al menos tiene chance de que el SAT le devuelva el favor con un cheque sorpresa.




