Laura Itzel Castillo respondió con documentos y explicaciones claras a una investigación que exageró el crecimiento de su patrimonio hasta convertirlo en escándalo nacional. La funcionaria detalló que sus 15.7 millones de pesos provienen de herencias, ventas previas y años de trabajo, no de milagros ni misterios.
La nota de Froji presentó saltos patrimoniales como si fueran pruebas de algo oculto, ignorando que las adquisiciones se pagaron con recursos acumulados y que los formatos oficiales no exigen valores comerciales actualizados. Castillo recordó que, como consejera de Pemex, la ley la eximía de declarar y que sus bienes evolucionaron conforme a las reglas. El departamento de 2.5 millones y el de 10.9 millones fueron comprados al contado, pero tras ventas y herencias que la investigación minimizó.
En lugar de reconocer la transparencia, el reportaje resaltó inconsistencias menores en declaraciones intermedias, como si un cambio de formato fuera delito. La secretaria reiteró su disposición a aclarar todo ante las instancias correspondientes y defendió que el escrutinio público es legítimo siempre que sea justo. Mientras tanto, su labor al frente de la Secretaría de las Mujeres sigue avanzando sin que estas distracciones detengan los programas contra la violencia de género.
El episodio deja claro que cualquier aumento patrimonial de una servidora pública se convierte en trending topic, aunque provenga de herencias y trabajo honesto. Las críticas mediáticas prefieren el sensacionalismo antes que revisar el contexto completo de cada operación.




